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sábado, 18 de mayo de 2013

Aprender a programar como se aprende a leer

Un interesante artículo de Elisa Silió, publicado en el periódico El País, nos invita a reflexionar sobre la conveniencia de incluir la programación entre los contenidos escolares en España. En él participan algunas personas como Inés Andrés, coordinadora de TIC de Ineverycrea (plataforma que asesora a los profesores en la integración de las tecnologías).  
 

Aprender a programar como se aprende a leer nos cuenta que hay un número creciente de países que enseña a los alumnos y alumnas a escribir código con el objetivo de formar a creadores y no solo a meros consumidores, lo cual potencia la creatividad y la mente lógica.

 
Actualmente, debemos saber que nuestros alumnos han nacido en el mundo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Una tecnología nueva para un contenido eterno, porque la información y la comunicación están en la base misma de cualquier aprendizaje. La escuela ha de incorporar todas aquellas tecnologías que favorezcan el aprendizaje de los alumnos y alumnas, transformando la información y la comunicación en aprendizaje y conocimiento. Además, es imprescindible alfabetizar a los alumnos en el uso y dominio de los entornos básicos de las nuevas tecnologías que inciden en la comunicación, la información y el aprendizaje, porque ya forman parte de la vida profesional y del entorno social.

De cualquier forma, es fundamental para introducir la informática en la escuela, la sensibilización e iniciación de los profesores a la informática.

El futuro está en los ordenadores, por eso se pretende introducir la programación en las escuelas. En España los niños navegan sin parar por la Red sin saber desarrollar sus propias aplicaciones. Por esta razón, no es útil para los niños aprender a utilizar herramientas que con el tiempo cambiaran mucho o incluso desaparecerán, sino que debemos enseñarles a diseñar aplicaciones y a usarlas para resolver problemas.

Por el contrario, otras personas piensan que no es buena idea que sus hijos aprendan a programar con 6 años, pensando que es mejor que estructuren sus cabezas como quieran, aunque ayude a ordenar sus ideas consideran que esto debería aprenderse como pasatiempo.

Uno de los aspectos más importante es que los niños y niñas aprendan a trabajar en Red, ya que la ven como algo lúdico, pero no saben moverse por ella.

Conscientes de los beneficios de este aprendizaje, Finlandia e Israel ya han incorporado la programación a sus currículos escolares. La palabra “programación” asusta, pero los monitores no se cansan de repetir que resulta tan fácil de controlar como la lectura o la escritura.

En España, los profesores no están preparados para esta tarea, pero tampoco se les pone fácil, ya que no hay suficientes ordenadores y nadie se ocupa del mantenimiento, por lo que la mitad no funcionan.

No solo consiste en que aprendan a programar, sino en que desarrollen una mente lógica que les ayude en cualquier faceta de la vida. Además, los niños y niñas deben adquirir competencias lingüísticas, sociales y ciudadanas.

Las posibilidades en informática son infinitas. Un ejemplo sería el mundo de la robótica, con el que no se trata de aprender robótica, sino de aprender con robótica. Manejando el ordenador aprenden de los errores y de los aciertos de los demás compañeros y se reduce el fracaso escolar. En este caso, el profesor adquiere un rol de facilitador, guía, inspirador,... De esta forma, los niños descubren la programación al controlar dispositivos reales.




Se integre o no la programación en clase, nadie debe poner en duda estas palabras del pensador chino Confucio (551-478 a. C.): “Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí”.


Recomiendo que veáis este enlace de la EDUCACIÓN EXPANDIDA, es un video que trata de identificar las tareas que los nuevos medios deparan a educadores y estudiantes. Además, cuenta como la sociedad y la tecnología han evolucionado de manera paralela y radical, abriendo paso a espacios de colaboración impensables hasta el momento. Sin embargo, algunos ámbitos como el educativo parecen no haber detectado esta transformación, refugiándose entre las cuatro paredes de la escuela.
 

 

viernes, 17 de mayo de 2013

¿Metodología o tecnología?

Una de las tareas que tiene todo maestro/a es la búsqueda de recursos para conseguir motivar a los alumnos y alumnas. Se trata de hacer el aprendizaje más atractivo y acertar con la metodología adecuada para que aprendan de la mejor manera posible. Un sitio fundamental de recursos metodológicos en este siglo se encuentra en las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación).

El mundo de las Tecnologías tiene tantas ventajas como peligros. Es fundamental que los alumnos sepan interactuar con el entorno que les rodea, incluyendo las "Nuevas Tecnologías". Los niños que nacen en esta época ya forman parte directa de esta nueva era de la Información y la Comunicación. Los docentes son los que tienen que adaptarse a estos cambios.

Usar tecnologías por el mero hecho de utilizarlas no es la solución. Hay que adentrarse en este universo y descubrir qué puede ser útil para hacer que los alumnos y alumnas aprendan mejor.

Considero que llenar las aulas de equipos tecnológicos no transformará el proceso de enseñanza por sí solo. Si se añaden ordenadores, proyectores y pizarras digitales pero hacen lo mismo en la práctica pedagógica, todo se quedará igual.

El mayor problema que enfrentan muchos proyectos que carecen de una pedagogía transformadora es que utilizan la tecnología sin metodología. El siguiente video es un claro ejemplo que gira en torno a este tema:
 
 
 
Las TIC no tienen efectos mágicos sobre la enseñanza y el aprendizaje. Por el hecho de usar tecnologías en las clases, no aprenderán más los alumnos/as. Los efectos pedagógicos de las TIC dependen de la planificación didáctica realizada y de las actividades que se desarrollen con la misma.

Lo cierto es que muchas veces cuando se aplican tecnologías en la formación, parece que ya se innova por el hecho de aplicar las tecnologías, pero en la mayoría de las ocasiones las tecnologías no alteran la metodología, es decir, son utilizadas para hacer lo mismo de siempre, pero con ordenadores. Por ello, se debe tener una mentalidad nueva y abierta a los cambios.

Es evidente que se deben incorporar las tecnologías al proceso de formación, pero esto se debe aplicar de forma correcta.
Para ello es necesario dotar de infraestructura tecnológica a los centros educativos, formar al profesorado en su utilización y es necesario que conozcan cómo se pueden renovar las metodologías con esas mismas tecnologías. 
 
 
 
No hay que olvidar que las Tecnologías han de estar al servicio de la Educación, y no la Educación al servicio de las Tecnologías.